-o-
Hoy no hice mi trabajo de historia
Animales extraños considerados en faces escondidas revelan la bestia, que bestia que soy, bestias analógicas que se esconden en el lenguaje sin fundamento alguno, dentro de su… y una mierda, no soy ya, un objeto de la lirica, melosa, marcada por el modernismo clásico, que se me otorgo cuando era púber, sigo escondido en la carcasa artística y artificial de la sociedad del ego... solo que hoy hablo de abortos y de las bajas autoestimas colectivas que alojan veintiún otoños, en la anonimidad de mis mentores, en los orgasmos de mis perras, en los críos de un entorno callado y lejano. Desprecio el mundo que alguna vez acepto el hecho de que venía inminentemente, una generación que jamás pidió nacer y de la cual yo soy parte contribuyendo a base de anovulatorios y anulaciones matrimoniales. Se me acaba la batería, el mundo avanza sin que me percate de ello, porque yo lo elijo y respiro y respiro y aguanto el aire porque en ningún momento considero el detener mi pasividad, no con acción sino que con nicotina y tetrahidrocanabinol, con mezcalina y con te de hierbas. Porque sufro jaquecas y no voy a parar de inhalar humo. Aun no me percato que el mundo no se ah detenido, aun no concientizo que la sociedad se suicido y se aborto y se deprimió y luego sonrío y se puso gel en el pelo y se vistió de negro y comenzó a masturbarse furiosa, compulsivamente. Quisiera limpiarme el semen de la ropa, pero hay manchas que con nada se borran, que tonto de mi parte.
La humanidad reposa en el alero de mis hombros. No quiero cerrar los ojos y humedezco pañuelos con lagrimas artificiales, la solución no es llorar, tampoco blasfemar contra un cielo compasivo, que inventamos, nos alojaría si nos comíamos toda la comida. Soy irresponsable, porque quiero soltar su mano y mi madre llora para que recupere la fe que nunca tuve. Gimoteo PORQUE LA SANGRE AUN CORRE POR MIS VENAS y no quiero recordar que soy único en el mundo, que mi epopeya egocentrista, es un refugio de mi deseo de gritarle, de eyacular en el torrente humano, de engominarme el pelo y tirarme una cabra chica.
Entonces, el cielo vomita cuervos celestiales, emitendo la danza del dolor. Por la pérdida mundial de la inocencia sangran y gritan y lloran por todo el porcentaje de la humanidad que se priva del derecho a vomitar, yo camino por Macul mientras el mundo estalla. Asimilo que la eternidad ah sido desgarrada por todos nosotros para y por la ausencia de nuestros pecados, la agonía universal no ha destruido a ninguno de nosotros. Eso contemplan los hijos de la hueste primordial, que no soportan la apatía del universo. El cielo se cae a pedazos, en explosiones volcánicas en dirección a Santiago de Chile, un intento desesperado de un quiltro labrador aúlla el lamento de la ciudad hacia los cielos, pero ya no es suficiente, ya nada más queda a que algo mueva la juventud de la tierra y en esa espera me condeno.
Por fin el mundo se calla y todo lo anterior se repite, sistemáticamente. Quiero llorar, pero mis ojos nunca fueron concebidos para apagarse, el brillo de mi padre jamás fue considerado para seguir a la posteridad y mis hijos vuelven a morir, al igual que el resto de la humanidad dormida, una vez más… sin sentimiento alguno


